¿Te han dado muchas bofetadas en el teatro?

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teatroLa grandeza del teatro está en todo y en nada. Es una amalgama de experiencias corpóreas que pueden llegar a rozar el alma o convertirse en olvido.

“La vida, sin embargo, no es sencilla; la verdad no es sencilla, el arte auténtico no es sencillo. El verdadero arte es tan profundo, intrincado y diverso como la mente y el alma de los seres humanos que lo crean”
                                                                David Mamet
                                                                Los tres usos del cuchillo

Nos sentamos en la butaca del teatro con la esperanza de volver a encontrarnos con nosotros mismo. Queremos que nos lleven a lugares extraños, casi imposibles de alcanzar, ya que solos somos incapaces. Y el teatro, con ese poder mágico, inunda nuestro tiempo de personas, conflictos, recuerdos, emociones y sobre todo de música… espacio sonoro indisoluble de la real y gratificante experiencia teatral.

La música es la caricia o la bofetada que surge durante la representación. Puede convertirse en tu ayer o en tu mañana mientras vives el presente sentado en la butaca. Cualquier representación que no dé importancia a la música está abocada a sufrir la carencia del alma. Su público perderá la conexión con su interior, con su ser más profundo. Será, a partir de ese momento, un pájaro grande y pesado volando en dirección al olvido.

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4 Comments on “¿Te han dado muchas bofetadas en el teatro?

  1. No tengo queja. El teatro de la vida, de momento me ha tratado bien.
    Me ha dado algunas bofetadas, pero ninguna que no pudiera superar.
    La můsica muy relajante … después de una mañana ajetreada.

  2. Hola Jose, voy a dejar mi granito de arena con “La insoportable levedad del ser”. Milan Kundera habla sobre el concepto de música en el capítulo tres, una definición preciosa:

    “Para Franz es el arte que más se aproxima a la belleza dionisíaca entendida como embriaguez. Uno no puede embriagarse fácilmente con una novela o un cuadro, pero puede embriagarse con la novena de Beethoven, con la sonata de Bartok para dos pianos y percusión o con las canciones de los Beatles. Franz no distingue entre la llamada música seria y música moderna. Esa diferenciación le parece anticuada e hipócrita. Le gusta tanto el rock como Mozart. Para él la música es una liberación: lo libera de la soledad, el encierro, del polvo de las bibliotecas, abre en su cuerpo una puerta por la que su alma entra al mundo para hermanarse.”

    • Hola Marta,
      Gracias por ese granito de arena del maravilloso libro de Milan Kundera.
      El libro entero es una obra de arte.
      Lo tengo subrayado, tienes frases impresionantes.

      Un abrazo.
      José Mejuto

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