Grandes actores del mundo real

El pasado fin de semana estuve, más o menos, doce horas entrando y saliendo de; aeropuertos, aviones, autobuses, tranvías, estaciones de metro… Todo por motivos personales gratificantes y motivadores, no porque me estuvieran trasladando a una cárcel de máxima seguridad. El caso es que lo importante no es el tiempo que me pasé en movimiento o esperando, lo importante, es lo que pude observar. Y no me refiero a paisajes maravillosos, esculturas o edificios emblemáticos, que sí los hubo, me refiero a escenas improvisadas de auténtico y puro teatro emocional.

Volando por el mundo

Foto: www.pixabay.com

Todos actuamos de forma extraña, seamos conscientes o no, en algún momento de nuestra vida. Cualquier cosa que nos saque de nuestro estado de equilibrio emocional es una oportunidad para utilizar nuestras artes actorales.

Obra teatral basada en hechos reales

Acto 1

Escena 1

Cuatro de la tarde. Miles de personas deambulan por el aeropuerto de una gran ciudad europea. En la puerta de embarque número A46, de pie, sentadas en sillas o incluso en el suelo, esperan unas doscientas personas, cansadas y enfadadas por los cuarenta minutos de retraso que acumula su vuelo; no sonríen. Da igual si no tienen a dónde ir o si pueden aprovechar el tiempo para leer, mantener una conversación amigable y enriquecedora, trabajar con el portátil o incluso dormir; no quieren sonreír.

Comienza el embarque. Todo el mundo se apelotona en la puerta de entrada al finger como si el vuelo fuera la única salvación al apocalipsis que se avecina. Entran como hormigas tristes y enfermas formando una fila muy larga; dos pasos y cinco o diez minutos de espera, dos pasos y otros cinco minutos de espera, un paso y más minutos de espera… Miran el reloj al tiempo que arrastran las maletas, la tristeza y la humillación.

Escena 2

En una de las numerosas esperas en el cordón umbilical del avión, se acerca una empleada de la compañía a una pareja de alemanes. Da algo de miedo porque esgrime una sonrisa demasiado afilada. No se entiende lo que dice, por desgracia los espectadores no hablan alemán y mucho menos lo entienden, pero no hace falta, su expresión corporal, sus gestos e indicaciones y sobre todo la cara de sus “victimas” lo dice todo. Sus maletas van a la bodega, no hay sitio en el avión. Queda la pareja sorprendida y en silencio. A los pocos segundos, mientras “sonrisa afilada” intenta colocar una etiqueta a cada maleta, el hombre reacciona y comienza a decir varios improperios (se ve que lo son por su tono de voz, postura corporal y demás) que frenan la puesta de etiquetas. “Sonrisa afilada” pasa a ser “sonrisa roma” y se vuelve por donde entró. El pasajero se crece.

PASAJERO ALEMÁN: ¡Fick dich!

Suelta las palabras al aire mientras regala una sonrisa al público asistente que le jalea en silencio con un sentimiento cómplice. Su pareja está orgullosa de la actuación de su “partner” y le sonríe mientras se imagina contándole a sus amigos como vencieron a una compañía aérea. Da todo el mundo un paso y vuelta a esperar.

Escena 3

De golpe, casi por sorpresa, aparece por detrás una empleada con más galones que la anterior. La delata su forma de caminar, sus hombros rectos, su cabeza erguida y su sonrisa de pistola asesina con las muescas de los pasajeros ariscos abatidos. Silencio. Comienza su despliegue de seguridad corporal mientras le coloca las etiquetas a las tristes maletas. El pasajero se defiende, argumenta, razona pero “sonrisa de pistola” no duda, es implacable. La batalla de expresión corporal y tonos de voz es espectacular, Aristófanes hubiera llorado de placer.

Escena 4

“Sonrisa de pistola” se aleja con otra muesca cuando a pocos metros un empleado con chaleco reflectante la detiene en mitad de la nada (es decir, en donde todo el mundo lleva metido casi veinte minutos). El chaleco le habla a la sonrisa en inglés y le cuenta que pueden entrar algunas maletas más. El pasajero alemán recupera la hombría y arranca las etiquetas de sus maletas mientras, esta vez casi susurrando, repite su mantra del día.

PASAJERO ALEMÁN: ¡Fick dich! ¡Fick dich!

Escena 5

La empleada se va hacia tierra firme para evitar la zona bélica. El del chaleco cuentas las maletas y mochilas. Llega otro empleado, este sin chaleco, no hay dinero para todos o alguno no es necesario ni verlo. Hablan entre los dos de los espacios disponible y de las maletas. Llega una azafata hasta ahora desconocida. No sonríe. Hablan entre los tres. Sigue la espera. Vuelven a contar las maletas. Tensión. Dos pasos más. El alemán reza internamente para llegar cuanto antes al avión, no vaya a volver alguien con etiquetas. Se va la azafata y se avanza otro paso. El del chaleco dice algo a su compañero y se sonríen. Si la situación no fuera tan triste los pasajeros también se reirían.

Escena 6

Se camina en silencio. No hay nada que decir o no se atreve nadie. Casi en la puerta del avión. Los dos empleados se parten de risa viendo las caras compungidas, sobre todo las de la pareja alemana que tuvo marcadas sus maletas durante treinta malditos segundos. A los últimos, diez personas aferradas a sus pertenencias con las uñas, les faltan sólo tres metros para entrar en el avión. La azafata hace el amago de salir por la puerta pero se queda apoyada en el marco de la misma (como si las puertas de los aviones tuvieran marco). La fila se aparta, ¿miedo? Tiene una postura relajada y aún así demuestra quien tiene el control y el poder, está al límite de rozar la arrogancia. Habla con autoridad y exhibe una sonrisa por la que “Cruella de vil” daría un riñón. Se dirige a los empleados; míster chaleco y míster no chaleco. La tensión existente es como una niebla densa pintada con crema de guisantes. Los tres se ríen. Entra todo el mundo en el avión, maletas incluidas. Por esta vez pueden viajar junto a sus propietarios. La pareja de alemanes respira tranquila sabiendo que, durante el vuelo, su ropa interior dormirá sobre sus cabezas.

Telón.

De esta pequeña obra teatral(y muy real) sólo se puede sacar una conclusión. Shakespeare tenía razón cuando dijo “El mundo entero es un teatro”. Los empleados intentaban mantener a los pasajeros, que estaban muy, muy cabreados, entretenidos. Necesitaban que dejaran de pensar en los minutos que llevaban en el finger, veinte minutos para subir a un avión son muchos minutos. De ahí el toma y daca de etiquetas, maletas abajo, maletas arriba, ahora sí, ahora no, etc. Un poco de teatro y el público se olvida de sus problemas reales. Y qué se puede decir de los pasajeros alemanes, que dependiendo de las circunstancias eran amables, sonrientes, sinceros… o se volvían duros y hoscos en una fracción de segundo según la necesidad; y a la siguiente… vuelta a empezar con una sonrisa a mi pareja y una mirada asesina a la portadora de etiquetas.

¡Qué grandes actores hay en el mundo real!

Foto: www.Pixabay.com

Foto: www.pixabay.com

¿Recuerdas la última vez que viviste una situación similar? ¿Una en la que te sorprendió alguien (o tú mismo/a) al ser tan bueno/a actuando en la vida real? Compártela con todos nosotros y demostremos que hay muchas personas que se merecen un Goya.

 

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¡Improvisa y disfruta tu vida!

“El teatro es el reflejo involuntario de las ideas de la gente”.         Sarah Bernhardt

Creo que algunas personas, por ignorancia no por mala fe, no valoran el teatro es su justa medida. Pero por favor, eliminemos la maldad de toda palabra que rechace al mundo teatral, simplemente nace del desconocimiento. En el momento que entablas amistad con ese mundo, descubres, al igual que un recién nacido va descubriendo su cuerpo, que formas parte de él; y él… de tu vida.

bailarinaLos humanos tenemos la necesidad de hacernos preguntas. Nuestro cerebro no descansa y en todo momento está escrutando la realidad para saber qué ocurre, cómo y cuándo. De ahí que busque respuestas. La sociedad también necesita respuestas pero no se plantea preguntas porque las acallan los ruidos externos. Nos perdemos en el rumor (no necesitan gritar) televisivo, periodístico, tecnológico… Y no detenemos nuestro ritmo para poder hacernos preguntas poderosas. De ahí la necesidad del teatro que, por suerte, no deja de ser un espejo que nos muestra lo estúpidos que somos. Sólo cuando estamos frente a él y nos observamos deformados y carentes de sentido reaccionamos. Incluso cuando un actor o una actriz interpreta una escena banal, humorística, que intenta hacer reír y no tiene maldad ninguna, nos ponemos nerviosos. Y lo hacemos porque vemos entonces la realidad que, alguien, no quiere que conozcamos. Podemos ocultar los secretos más grandes entre los árboles de las grandes avenidas, podemos enterrar en los parques nuestras mentiras, podemos pintar las paredes para que nuestras mugre quede oculta, podemos rasgar nuestras ropas para silenciar evidencias… pero el teatro lo sacará todo a la luz. No por hacer daño sino por la necesidad humana de ser sinceros con nosotros mismos.

¡Sé sincero contigo mismo y no dejes nunca de ir a reconocerte al teatro!

¿Pero qué estupideces está diciendo? Podrás preguntarte. Existen un montón de obras de teatro que sólo buscan entretener, me dirás. Es cierto pero en ese entretenimiento está la palabra, está el gesto, está la acción, está el sentimiento, está la humanidad, está la realidad. Pero no me creas, vete al teatro a comprobarlo y si no te encuentras con nada de esto en la obra que veas… entonces no has ido al teatro. Y no hablemos ya de la improvisación, que no es más que la vida extendida. Nuestras vidas no tiene un guión, se crea en función a nuestras decisiones y acciones, curiosamente, al igual que en el teatro en el momento de improvisar. No dejes de ver el video que viene a continuación y quédate con las herramientas que sugiere porque te valdrán para el teatro y para tu vida diaria. ¿No es una locura? Quizá sí, sea como sea… ¡Improvisa y disfruta tu vida!

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El grupo de Teatro Agarimo y su particular “Shakespeare”

El grupo de Teatro Agarimo está actualmente inmerso en el análisis de la obra “El sueño de una noche de verano” de William Shakespeare.

sueñoPara ayudar a la construcción de personajes, conocer la estructura y los entresijos de la obra del gran dramaturgo inglés, lo mejor es investigar y leer análisis de otras personas. De esta forma se enriquece lo que uno pueda pensar ya que da perspectivas distintas desde donde observar y aprender.

Aquí dejo enlaces a dos análisis literarios de la obra en cuestión. En Internet hay muchos más pero coloco estos aquí por su sencillez, fácil lectura y descripción de personajes.

Enlace 1                                   Enlace 2

Personalmente, creo que lo más importante en la construcción de cualquier espectáculo es disfrutar el proceso. El fin es ir dando pasos hacia adelante, sin prisas, sorteando los pequeños baches del camino y viviendo a tope el presente en pos del futuro deseado; la representación de la obra.

“Nuestro destino nunca es un lugar,

sino una nueva forma de ver las cosas”.  

                                   Henry Miller

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Pensar, sentir y actuar

Antes de despedirnos por completo de este año que agoniza y que como todos los anteriores estuvo lleno aplausos, críticas, despedidas, nuevas amistades, sueños, pérdidas, proyectos… No puede irse sin que yo justifique lo prometido en el libro “15 min. de teatro”.

justificante transferencia

Shakespeare dijo que el mundo entero es un teatro. ¿Por qué no actuar de forma global? Que el próximo año nuestras actuaciones den la vuelta al mundo en forma de solidariedad.

Felices fiestas y que el próximo año se cumplan todos vuestros deseos. 

“Pensar, sentir y actuar”. from Fundación Vicente Ferrer on Vimeo.

 

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¿Conoces tu zona de confort?

Cada vez que un nuevo libreto comienza a tomar vida en una compañía teatral el miedo se vuelve pegajoso, pesado e incluso puede alcanzar tal solidez que si no lo gestionas bien te pega al suelo y te inmoviliza. Debería ser un momento único donde se mezclen los sueños, las ansias por crear y la incertidumbre del resultado. Por el contrario, en muchas ocasiones, utilizamos el famoso refrán mejor malo conocido que bueno por conocer para justificar nuestros miedos. Es normal, puede decir alguien, son los nervios. Puedes ser, pero tomar esa nueva andadura como un reto apetecible para aprender, crecer, evolucionar y afrontar el trabajo con una sonrisa depende; total y absolutamente de nosotros.  

zona-de-confort

Vivimos muy tranquilos en la zona de confort, ahí, puedes creerme, nunca pasa nada. El miedo no existe en esa zona porque tampoco hay reto, meta, sueño, aprendizaje, ilusión… Nuestro cerebro está diseñado para mantenernos con vida y lo malo es que no se para a pensar qué tipo de vida. Por eso nos pide que no nos movamos, mejor quédate aquí, nos dice, aquí no puede pasarte nada malo (tampoco nada bueno pero eso no le importa y se lo calla).

 Debemos decidir si queremos pasar el trago inicial y disfrutar del proceso para llegar a divertirse, aprender, reír, compartir, soñar, crear… o mirar la vida pasar. También, sinceridad ante todo, hay que contemplar todas las posibilidades, puede que no se alcance el éxito soñado. Podemos quedarnos en el camino, cómo no, porque las metas a corto plazo no se cumplen y por lo tanto la final está cada segundo más lejos, tanto, que es imposible divisarla en el horizonte, a cada paso nuestro; ella da cinco. ¿Qué hacemos entonces? Recapacitar, analizar las posibilidades y, si se tercia, cambiar la ruta, eso sí, la nueva debe salirse de la zona de confort. Lo aprendido fuera de esa zona no tiene precio.

Si nunca lo intentas, nunca sabrás qué pasará.

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¿La improvisación nos hace felices?

Paseando por Internet me encontré con esta maravilla.

Es una entrada de hace unos días en: 

BLOG DE LOS TEATROS DEL CANAL

Que se prepare el mundo, ¡improvisamos!

Danza

(Pincha en la imagen para ir al artículo)

 

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La leyenda de Don Quijote

Después de un largo fin de semana…

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Teatro Agarimo, punto y seguido…

Ayer domingo, el grupo de Teatro Agarimo realizó la última puesta en escena de una obra que llevaba más de un año en cartel. Utilizando términos culinarios, a los que son tan aficionados en ese grupo, esta despedida estaba rellena de una crema triste, envuelta en bizcocho de nostalgia, empapado en buenos recuerdos y aderezado todo ello con una fina capa de miedo al futuro.

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La despedida fue en Ferrol, ciudad aficionada al teatro que llenó el auditorio antes de la hora (una buena noticia para el teatro aficionado y mucha culpa de que eso ocurriera así creo que la tiene el buen trabajo organizativo de Ti e máis eu teatro con su directora, Fina, a la cabeza; felicidades). Cerca de doscientas treinta personas disfrutaron de una representación de hora y cuarto que para muchas, oído por mí mismo, les pareció corta. Eso es bueno, que el público se quede con ganas de más y le parezca que el tiempo no ha pasado es señal de que la obra es entretenida y tiene el ritmo justo para despertar expectación. Lo cierto, tengo que ser sincero, es que hace meses que los vi por primera vez y la puesta en escena no me transmitió buenas vibraciones. Una vez más he aprendido algo importante (no dejo de aprender y eso es  algo que agradezco todos los días), que la fortaleza, ilusión y ganas de hacer las cosas bien por parte de los miembros de un grupo superan cualquier problema de texto, escenografía (¿habrán quemado el árbol gigante?) o dirección.

Los nervios antes de la función son inevitables pero nuestra manera de afrontar esos minutos anteriores marca la diferencia entre estar relajados/as y estar conscientes, entre dar todo nuestro saber o sólo dar, entre hablar e interpretar, entre ayudar a los compañeros/as o ir por libre, entre prestar atención a lo que ocurre o simplemente esperar, entre ver al público o sentir sus emociones, entre ser reactivo/a o proactivo/a… Ayer el grupo Agarimo estuvo presente en su representación y eso le hizo ganarse al público y los aplausos finales. Fue una buena representación y un broche perfecto para cerrar un ciclo.

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Como grupo está creciendo y evolucionando, por lo que puedo oírles de vez en cuando la mayoría están sorprendidos/as, expectantes e incluso algo asustados/as por todos los cambios que están viviendo. Eso sólo significa que es un grupo vivo. Los que no sienten debajo de su piel el cosquilleo de la vida, no aportan nada a los demás. Ellos están demostrando ilusión, ganas y están dispuestos a salir de la zona de confort, están preparados para luchar contra sus miedos y  convencidos de que van a vencer la batalla a sus egos por el bien común. Todo eso es lo que se reflejó ayer en el escenario y todo eso es lo que los hace un grupo unido y excepcional.

No dejen de seguirlos, no dejen de ir a sus representaciones, puedo asegurarles que nunca dejarán de sorprenderle y eso, y muchas virtudes más, los convierte en un grupo de teatro aficionado de primera línea. ¡FELICIDADES!

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Teatro Aforo – Cursos

Nuestros amigos de Teatro Aforo han vuelto del verano con más fuerza…

CURSOS NOV OCT 2015

   Descarga el dossier completo –> Cursos Oct Nov 2015 – Teatro Aforo  Facebook Teatro Aforo

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¿Cómo nos organizamos? (5 consejos prácticos)

El verano ya remató sus jornadas laborales, ahora se va de vacaciones y nos deja hasta el año que viene. Aunque parezca que tenemos un bonito sol en lo alto del cielo, no te lo creas, nuestro reloj biológico sabe que es mentira, sobre todo en Galicia. Por aquí ya se están organizando para recibir la Navidad. ¡Terrible!

Creo que en el mundo del teatro tenemos la sensación de que cada segundo es más rápido que el anterior. Cuando intentas organizar los ensayos… ya tienes el estreno encima (y eso que lo habías puesto a muchos meses vista para estar tranquilo/a).

Ensayos del espectáculo “Eta bihar… zer?”. Foto de 2012

Ensayos del espectáculo “Eta bihar… zer?”. Foto de 2012

Te dejo unos consejos para vivir tranquilos (como si eso fuera posible en el mundo del teatro).

  1. Estudia muy bien la obra, el personal, las instalaciones de ensayo, horarios disponibles… y ajusta todo al tiempo estrictamente necesario, luego añade un par de semanas más de seguridad para rematar. No por ensayar mucho más tiempo sale la obra mejor.
  2. Todos los ensayos son generales para los actores. Se puede prescindir de vestuario, atrezo o escenografía pero no de intensidad actoral.
  3. Pon fechas fijas de ensayo. No las cambies ni amplíes. Todo el mundo, incluido tú, tiene que adaptarse, si existe la posibilidad de cambio o ampliación nos relajamos.
  4. Si no está la obra rematada no pongas fechas de actuaciones muy próximas entre ellas. Los errores se acumulan y arrastran.
  5. Lo más importante; diviértete en los ensayos. En el momento que no te diviertas no vale la pena seguir.
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