¡Mata! (pero hazlo bien)

Cinco maneras de matar a un personaje para que tu público sufra y disfrute.

1.- De una enfermedad larga y terminal. Nada como ver sufrir a alguien una larga agonía mientras a su alrededor los demás esperan lo inevitable. No lo alargues mucho, sólo conseguirás que pierda interés y aburrir. Morir se tiene que morir, si no lo hace defraudarás. Si has dicho que es terminal, es terminal. No mientas.

2.- Por amor. Romeo y Julieta son un ejemplo perfecto. Nada más bonito (aunque pueda ser cursi) que morir por la persona amada. Al público le encantaría poder hacer eso y como no tiene el valor de quitarse la vida por otra persona, sufre por los que sí parecen tenerlo.

3.- Porque se lo merece. Si ha cometido atrocidades, debe morir. Puedes pensar que tu público no sufrirá, se lo merece, por eso debes hacer que el personaje se los gane antes. Un buen ejemplo es Walter White de la serie Breaking Bad. Todos sabíamos que debía morir y lo que sufrimos…

4.-  Mata a un niño/a. Sin comentarios.

5.- Mata un personaje con proyectos, ilusiones, futuro… Muestra que tiene el mundo a sus pies, que todo lo que sueña se convierte en realidad, que encontró el amor y vivirá un futuro feliz… ¡Ahora mátalo! De golpe, no cometas el error de hacerlo como en el primer caso. Tu público sólo tendrá una pregunta, ¿por qué?

Estas cinco opciones de matar a un personaje puede que no te gusten, no quiere matar a nadie, lo puedo entender, pero si eres escritor (de teatro, cine o lo que sea) y quieres llegar al interior de tu público debes saber cómo. Existen muchas más, no te quedes aquí, investiga, analiza y sobre todo… mata. Te lo agradecerán.

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