El teatro de “Fonte da Tella”

El teatro tiene la habilidad de escarbar en nuestro interior. Al final encontramos en nuestro corazón cosas que no sabíamos que teníamos; sentimientos, miedos, odios, amores, emociones… que nos hacen más humanos. Sea este teatro bueno, malo, incluso que no nos guste o que sea lo mejor que hemos visto, oído o sentido en nuestra vida. Por eso hay que agradecer a todo aquel que se sube a un escenario para ayudarnos a limpiar nuestra “habitación interior”.

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El sábado tuve la suerte de asistir con unos amigos a la representación del grupo “Teatro Fonte da Tella”. Teatro aficionado puro y duro, sí, pero lo digo como elogio ya que así debe decirse siempre, por la valentía y la honestidad de todos los miembros de ese grupo como la de todos los grupos de Galicia y resto de España. Se dejan el tiempo, la ilusión y en muchas ocasiones el dinero, en sacar adelante un proyecto que otros, mucho más preparados y sin embargo más arrogantes, no se atreven.

Así que vaya por delante mi felicitación al grupo de teatro Fonte da Tella por su representación.

1Es cierto que hubo ciertos errores corregibles pero tal como nos contó uno de sus miembros, era la segunda representación y todavía tenían que pulir ciertas cosas. Yo desde este humilde rincón os animo a que puláis esos errores y que sigáis adelante. Puede gustar más o menos la obra pero hacéis una labor muy importante, gracias.

Pero profundicemos algo más en qué nos podemos encontrar si vamos a ver la obra “A media luz os tres”. El texto tiene sus momentos (que por cierto, no se sabe de quién es ya que el cartel no lo indica), nos encontramos con algunos chistes fáciles que no ayudan a pensar al espectador y otros que sí encajan a la perfección. Es cierto que alguna escena es previsible, las pistas que nos da el mobiliario no ayudan, pero la trama se lleva sin mayor problema y eso es de agradecer. El exceso de objetos y muebles en el escenario es como una seña de identidad en el teatro aficionado. Por mi parte creo que distrae más que ayudar pero eso es lo que pienso yo, por favor, que no se tome esto como la intención de sentar cátedra. En el teatro, como en la vida, no hay verdades absolutas.

Los personajes están bien diferenciados. Algo que llama mucho la atención, por la idiosincracia de los actores y actrices de los grupos de aficionados, es la diferencia en los años de experiencia. Hay quién se equivoca y los más veteranos salen del paso con gracia. Eso no quiere decir que los que llevan más tiempo sean mejores que los nuevos. Por muchos años que lleves actuando no te garantiza más que una experiencia, que si no has aprovechado no te vale de nada. Está muy bien “encajados” los actores, me explico; alguno, más que actor da la sensación de que es “cuenta chistes” y aún así se le ha buscado su momento. Ése donde saca toda su habilidad y encaja dentro de una obra teatral. Lo bueno del teatro aficionado es que todo el mundo participa aportando lo mejor que sabe hacer y todos tienen su hueco. Quizá ese hueco sobra de la obra, no aporta nada a la trama ni a la historia pero conseguir “encajarlo” es todo un logro digno de aplausos.

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En definitiva, una obra simpática que te hará pasar un buen rato. Quizá no te ayude a solucionar los problemas subconscientes que tengas o sí… quién sabe pero alguna risa caerá. Algo que es de agradecer siempre y más en este frío invierno.

Si sabes el nombre del autor de la obra o la has visto y quieres ampliar la información, te invito a que dejes tu comentario. Será de gran ayuda para todos.

¡Viva el teatro!

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2 Comments on “El teatro de “Fonte da Tella”

  1. Nadie como alguien que entiende y sabe de teatro para hacer un análisis, que no una crítica, aunque si son constructivas ayudan y hemos de tener la humildad de aceptarlas. Yo como actriz aficionada admiro la ilusión y la entrega en el escenario de nuestros compañeros del grupo FONTE DA TELLA, nos hicieron pasar un rato agradable y arrancaron las risas de un público entregado que agradeció su actuación con sus cálidos aplausos. Felicidades y que viva siempre el teatro.

  2. Efectivamente, el teatro aficionado suple sus carencias técnicas e interpretativas con la mejor de las voluntades, la entrega y la pasión por parte de todos sus componentes, que se dejan el corazón y la piel con tal de agradar al público.
    un teatro inocente, a la vieja usanza de los teatros itinerantes, familiares y de mínimos recursos, digno de admiración. Lo sé de muy buena tinta 😉
    Por cierto, el texto de “A media luz os tres” es una adaptación de una obra de Miguel Mihura.
    Mi admiración y reconocimiento a los compañeros de Teatro Fonte da Tella y a todos los que hacen y sienten teatro como algo inherente a sus vidas 🙂

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